
EL SUEÑO DEL MONSTRUO (2)
Como dije en la primera parte de esta crítica, es a través de unas “frases de precisión magistral por deferencia a la opacidad del tema” situadas, de manera bastante maliciosa, en las páginas finales de “¿Cuatro?”, como Bilal da un giro total a la historia, dotándola de una coherencia, de una globalidad, sorprendentes e inimaginables. A la luz de las mismas comprendemos al fin en qué soñaba el monstruo, qué sucedió el 32 de diciembre, entre quienes fue la Cita en París, antes de que ésta tuviera lugar.
Y es entonces cuando apreciamos la imparable progresión de la historia, página a página, frase a frase, cuando contemplamos la unidad de lo que parecía disperso, y de cómo el en apariencia inmóvil tomo tercero no era sino una necesaria bocanada de aire antes de sumergirse en las simas del tiempo(s), un impulso antes de dar un enorme salto que nos llevará desde el Devónico hasta más allá del espacio(s) a través del techo agujereado de un hospital en un Sarajevo en ruinas.
“El sueño del monstruo” es una historia sobre la memoria, como se nos indica en las contraportadas de los 4 tomos, pero es también un relato sobre la identidad. Identidad individual construida sobre una base tan frágil y caprichosa como pueden ser los recuerdos y que tratamos de ocultar a toda costa bajo máscaras, bajo réplicas de nosotros mismos. Identidad de un pueblo, el Yugoslavo, perdida por culpa del fanatismo fundamentalista y de los nacionalismos cerriles y trasnochados, que viene a servir de advertencia de un futuro ominoso que amenaza a la Aldea Global. Identidad de un colectivo, la Humanidad, sobre el que Bilal pende un inquietante ¿Y si…?.
Pero ante todo y sobre todo, estamos ante la historia de una búsqueda: es la búsqueda desesperada de Amir y Leyla emprendida por Nike, es la búsqueda de Sacha y Amir, de una felicidad que parece perdida para siempre, es la búsqueda de Leyla, que no dudará en viajar a Marte, y es sobre todo la búsqueda estéril, inaccesible, de esa especie de Impía Trinidad formada por Optus Warhole/Jefferson Holeraw/ La Mosca, a través de un errático pero decidido camino que va desde la Obscurantis Order hasta el Arte Extremo en pos de un imposible.
Enki Bilal ha roto con esta tetralogía su techo creativo, erigiéndose por derecho propio, en el actual número uno de la historieta europea, un autor de una osadía brutal y contundente. Así, “El sueño del monstruo”, se revela como una obra subyugante, imprescindible, hipnótica, bella, redonda, intemporal, de la que a buen seguro se seguirá hablando dentro de cien años, como hoy continuamos maravillándonos con “Little Nemo”.
Manuel Ruiz Galán
9/5/2007
